lunes, 26 de septiembre de 2011

Contusión en el muslo, el "famoso bocadillo". A propósito de un caso.

Es muy frecuente en deportes de equipo tener encontronazos con un jugador rival y sufrir un golpe, generalmente un rodillazo, en el muslo. En la mayoría de los casos, tras unos dias de dolor, un moratón y la genérica administración de algún AINEs o analgésico, se soluciona el tema.

Pero no siempre es así.

El caso que presento corresponde a un jugador de fútbol, que se presenta en la clínica con dolor en la rodilla inespecífico desde hace dos meses, que apareció tras un “bocadillo” en el muslo, y que en principio no era nada. Tras una valoración exhaustiva, y no ver nada claro, pido una contracción simple y veo una “bola”, como una pelota de golf, en la parte distal del vasto interno del cuádriceps. Tras preguntarle sobre ello, me dice que tras el “bocadillo”, aparte del dolor, se le hinchó mucho el muslo, pero que no lo dio importancia porque no le salió moratón. Bandera roja.

Tras la exploración física, realizamos en la Clínica una exploración ecográfica y se hace imagen mi sospecha.


Es raro que tras una gran contusión, se produzca un buen edema pero no aparezca ningún hematoma, dado que tanto una cosa como otra son el resultado que una posible rotura, mas o menos grande, de fibras musculares.

En el análisis ecográfico aparece un hematoma encapsulado dentro de unas paredes ya de cicatriz. Dos meses de evolución y el hematoma aproximadamente mide todavía 3x3 cm. Esta cicatriz no puede quedarse así. El resultado de todo esto será una cicatriz anómala que se fibrosará más, terminará doliendo y muy probablemente podrá desencadenar una tendinopatía cuadricipital.




Debemos de intentar reducir ese hematoma en parte, para que la presión “intracápsula” disminuya y provocar el cierre de la cicatriz y una mejora en su estructura.

Utilizaremos la EPI. Ésta técnica provocará una licuefacción de la sangre encapsulada y la reacción química que se realizará dará como resultado “evaporar” parte de ese líquido, disminuyendo la presión, mejorando el medio de reparación y consiguiendo remodelar esa cicatriz.

Este es un muy bonito video, que no deja duda de lo que pasa.



La entrada y salida del hematoma la realizaremos con EPI activa, para evitar riesgo de infección, dado que la corriente galvánica no permite que nada sobreviva a su contacto, es germicida en el polo activo que es el negativo.

Los resultados son claros. La terapia en la sesión consistió en terapia manual, EPI y vendaje compresivo McConell, y en los dias siguientes trabajo con la ConoVersaPulley excéntrico.

En una semana se produce una reducción de un cm. Sin duda una buena evolución.

Primer día que vino:


En una semana, tras la primera sesión (sin olvidar que hacía 2 meses del golpe):




En siguientes sesiones la cicatriz se ha ido reduciendo y cerrando aunque ahora no dispongo de imágenes. A nivel visual externo también se observa como la “bola” se ha reducido. No hay dolores ni siquiera en entrenamientos exigentes ni en competición.

Como ya he comentado antes, la resolución satisfactoria de una rotura muscular es importante.

Las cicatrices resultantes no se pueden evitar pero si hemos de cuidar que su estructura sea la mejor, la más resistente y lo menos fibrótica posible, sobre todo en grandes cicatrices. Una rotura no debe quedar en 15 días de reposo y a correr.

He tratado casos de deportistas de alto nivel que abandonaron la práctica deportiva que hacían por un dolor que no desaparecía debido a una cicatriz muscular por una rotura mal llevada. Hoy vuelven a entrenar sin dolor, ya no para alta competición (porque lo dejaron hace tiempo y no pueden volver), pero sí para su satisfacción personal.

Importante: CICATRICES/FIBROSIS




1 comentario:

Toño BelGuz dijo...

Hola disculpa yo tengo un golpe igual pero lo deje pasar por mucho tiempo años para ser exactos, que puede pasar en mi caso?